Con más de 50 años de experiencia en el sector del metal, hoy entrevistamos a Luis Martínez gerente de Grupo Briceño que ha hecho de la industrialización, la precisión técnica y el control de los procesos constructivos su principal seña de identidad. Especializados históricamente en construcciones metálicas, estructuras y soluciones industrializadas, la compañía ha trasladado esta forma de trabajar al ámbito de la edificación residencial, apostando por sistemas en seco, planificación integral y fabricación en taller como pilares para construir viviendas más eficientes, sostenibles y con mayor calidad final. Esta evolución natural, basada en definir cada proyecto desde el diseño y producir cada elemento bajo estándares industriales, permite a Grupo Briceño ofrecer plazos de ejecución fiables, menor incertidumbre en obra y un elevado nivel de acabado, consolidándose como un actor relevante en el avance de la construcción industrializada en España.

El cambio a la industrialización
¿Qué les llevó a dar el paso hacia la construcción industrializada y qué problemas les ayudó a resolver frente al sistema tradicional? Hablemos de su proyecto.
(plazos, calidad, mano de obra, precisión, sostenibilidad…)
R: Nuestro proyecto nace desde cero con una idea clara de industrialización. El GRUPO BRICEÑO está especializado desde hace ya más de 50 años en construcciones metálicas y se podría decir que la industrialización es parte del ADN de la compañía. En este aspecto, todas las piezas o elementos que fabricamos se realizan siempre de la misma forma, que se podría desglosar en cuatro fases claramente diferenciadas: una fase inicial de diseño técnico, una segunda fase de fabricación en nuestras instalaciones, otra tercera fase de tratamientos de acabados superficiales y una fase final de transporte e instalación en su lugar de destino.
Pues bien: la intención en este nuevo proyecto era y es la de aplicar esta filosofía y forma de trabajar en la construcción integral de la vivienda.
Desde el principio queríamos trabajar de una forma lo más industrializada posible, pero sin renunciar a hacer una casa singular y única, pensada para un tipo de cliente concreto. Muy pronto entendimos que para desarrollar un proyecto de esta índole deberíamos contar con un diseño y un proyecto diferentes, y este objetivo fue posible gracias a la colaboración con el equipo que forman Héctor Muñoz y Hani Jaber dos arquitectos que entendieron al instante nuestras necesidades y nuestras intenciones, y realizaron un proyecto prototípico de una vivienda actual, eficiente, limpia pero con carácter.
Para nosotros, el compromiso con la calidad y los plazos de ejecución es algo fundamental para asegurar la satisfacción de nuestros clientes, aspectos difíciles de garantizar en la construcción tradicional, en gran medida por la falta de profesionales de que adolece este sector.
En este proyecto hemos trabajado con estructura steel frame y cerramientos Thermochip, tanto en cubierta como en fachada, ya que son dos sistemas que encajan entre sí a la perfección. En la cubierta, el panel se remata con teja plana, y en la fachada se resuelve con paneles cerámicos. Esto nos ha permitido construir de forma más precisa, más rápida y con menos incertidumbre en obra.
Elección de Thermochip
¿Por qué eligieron los sistemas en seco Thermochip frente a otras soluciones del mercado? ¿Qué ventajas destacarían tras haberlos utilizado en obra?
R: La realidad es que al tratarse de nuestro primer proyecto de construcción industrializada investigamos diferentes posibilidades y finalmente optamos por el sistema de Thermochip porque nos pareció un sistema claro y fiable.
En el contexto actual, en el que cuesta mucho encontrar mano de obra realmente especializada, para nosotros es fundamental apoyarnos en soluciones ya contrastadas y que nos den total garantía de fiabilidad.
Siempre que te enfrentas a nuevos retos, se genera en cierta medida algo de incertidumbre. En nuestro caso, y como comentaba anteriormente, se trataba de nuestro primer proyecto de construcción industrializada y he de decir que esas pequeñas dudas inevitables se disiparon al instante.
Tanto el sistema de Thermochip como su equipo de profesionales nos han facilitado las cosas desde el principio dándonos un apoyo técnico de calidad, desde la realización de un estudio pormenorizado del proyecto para optimizar el material, pasando por la aportación de planos detallados de todos los despieces para la correcta instalación del sistema, y hasta la realización de una jornada de formación en obra con todo nuestro equipo de montadores.
Lo cierto es que la experiencia ha sido satisfactoria y después de haber utilizado ese sistema, tenemos claro que encaja con nuestra forma de trabajar y que con seguridad vamos a seguir usando en proyectos futuros

Facilidad de instalación y ejecución
Desde el punto de vista de obra, ¿cómo ha sido la experiencia de montaje e instalación de los paneles? ¿Les ha resultado más sencilla y eficiente que los sistemas constructivos tradicionales?
R: En nuestro proyecto, utilizamos dos modelos de Paneles Thermochip: el panel TFbcY 60-85mm para los cerramiento de fachada y el panel TFbcY 100-125mm para cubierta.
En ambos casos, Thermochip nos facilitó todos los planos de despiece, corte y posicionamiento de los paneles. Con esta guía y la formación de nuestro equipo de montadores realizamos el trabajo de forma rápida y eficiente.
Las principales diferencias positivas que hemos encontrado entre este sistema y la construcción tradicional han sido:
En definitiva, hemos podido comprobar que es una forma de construcción más eficiente y respetuosa con el medio ambiente.
Organización y gestión de obra
¿Cómo ha cambiado la planificación, la coordinación y la logística de la obra al trabajar con sistemas industrializados?
R: En estos aspectos, el cambio ha sido importante. La industrialización te permite definir muy bien el proyecto desde el inicio y tenerlo todo pensado y planificado mucho antes de llegar a obra.
Esto supone más trabajo previo pero los resultados son visibles con la reducción de los tiempos de ejecución, y sobre todo con la comprobación de que las “piezas” encajan, las previsiones se cumplen y es palpable la calidad de lo construido.
Hay menos improvisación, menos problemas y más control sobre lo que está pasando en cada momento. Para nosotros, esa forma de trabajar es mucho más coherente con la manera que tenemos de entender la construcción.
Resultado y cliente final
¿Han notado diferencias en la satisfacción del cliente final y en la postventa desde que utilizan sistemas industrializados como Thermochip?
R: La experiencia ha sido muy positiva. La vivienda se ha entregado con un nivel de calidad muy alto, sin defectos, y el cliente la ha recibido con mucha confianza. Además, no hemos tenido incidencias en postventa, lo que al final es uno de los mejores indicadores de que el sistema funciona.

Visión de futuro
¿Cómo ven el futuro de la construcción industrializada en España y qué papel creen que jugarán sistemas como Thermochip en ese crecimiento?
R: Para nosotros, la industrialización no es un fin en sí mismo, sino una herramienta que nos permite asegurar la calidad, el tiempo de ejecución y el mantenimiento del control durante todo el proceso constructivo.
Creemos que la industrialización no es una moda, sino una respuesta bastante lógica a la situación actual del sector. Cada vez hay menos mano de obra especializada y, al mismo tiempo, se nos exige construir mejor, más rápido y de forma más sostenible.
Tanto el equipo de Arquitectos formado por Hector Muñoz y Hani Jaber como el GRUPO BRICEÑO como constructor pensamos que este sistema permite hacer viviendas a medida, bien construidas y con mayor control del proceso. Si se usa con criterio, puede ser una parte muy importante del futuro de la construcción.
