La construcción industrializada se consolida progresivamente como una alternativa sólida y fiable frente a los sistemas tradicionales, especialmente en un contexto donde el control de plazos, costes, calidad y sostenibilidad resulta determinante. En esta entrevista Manuel López, arquitecto del Grupo GALO, nos comparte su experiencia en la aplicación de soluciones constructivas en seco, abordando las razones que les llevaron a apostar por la industrialización, la elección de los paneles Thermochip como parte fundamental de su sistema constructivo y los beneficios obtenidos tanto en la gestión de obra como en la satisfacción del cliente final. Una visión técnica y práctica que permite comprender el presente y el futuro de un modelo constructivo cada vez más relevante en el sector de la edificación en España.

El cambio a la industrialización
¿Qué les llevó a dar el paso hacia la construcción industrializada y qué problemas les ayudó a resolver frente al sistema tradicional? Hablemos de su proyecto.
(plazos, calidad, mano de obra, precisión, sostenibilidad…)
R: El paso hacia la construcción industrializada surge de una reflexión muy clara: necesitábamos un sistema que nos permitiera controlar el proceso de principio a fin, reducir la incertidumbre propia de la obra tradicional y responder a una demanda cada vez más exigente en términos de plazos, calidad y sostenibilidad.
La industrialización —y en concreto el sistema steel frame combinado con paneles Thermochip— nos ha permitido trabajar con costes mucho más predecibles, prácticamente sin desviaciones, y con una planificación realista desde la fase de proyecto. Esto elimina una de las grandes problemáticas del sistema tradicional: las sorpresas durante la ejecución.
Un buen ejemplo es Casa Galmer, donde hemos completado todo el proceso en siete meses, algo difícilmente alcanzable con métodos convencionales. La rapidez no va en detrimento de la calidad; al contrario. La fabricación en entorno controlado garantiza una precisión milimétrica, de modo que lo que se define en proyecto se ejecuta exactamente igual en obra.
Además, hablamos de un sistema más eficiente y sostenible, con un uso optimizado de materiales, menos residuos y una ejecución mucho más limpia. Para nosotros, la industrialización no es solo una forma de construir más rápido, sino de construir mejor, con mayor control técnico y mayor fiabilidad para el cliente.
Elección de Thermochip
¿Por qué eligieron los sistemas en seco Thermochip frente a otras soluciones del mercado? ¿Qué ventajas destacarían tras haberlos utilizado en obra?
R: Desde Grupo GALO optamos por los sistemas en seco de Thermochip porque, tras analizar distintas soluciones del mercado, consideramos que son los más completos a nivel técnico y constructivo y encajan perfectamente con nuestra forma de proyectar y construir en steel frame.
Buscamos sistemas que nos garanticen resistencia estructural, eficiencia energética, durabilidad, sostenibilidad y calidad de acabado, y los paneles Thermochip cumplen con todos esos requisitos de forma equilibrada, sin compromisos. Además, su grado de industrialización y control en fábrica encaja plenamente con nuestra filosofía de reducir la incertidumbre en obra.
Una de las principales ventajas que destacamos tras utilizarlos en obra es la posibilidad de ejecutar una envolvente continua en toda la vivienda, lo que nos permite eliminar prácticamente los puentes térmicos. Esto se traduce en un mejor comportamiento energético, mayor confort interior y una construcción mucho más coherente desde el punto de vista técnico.
A ello se suma la rapidez de montaje, la precisión en la ejecución y la limpieza del proceso, aspectos clave cuando se trabaja con plazos ajustados y se busca una calidad final alta y homogénea en toda la envolvente del edificio.

Facilidad de instalación y ejecución
Desde el punto de vista de obra, ¿cómo ha sido la experiencia de montaje e instalación? ¿Les ha resultado más sencilla y eficiente que los sistemas constructivos tradicionales?
R: Desde el punto de vista de obra, la experiencia de montaje e instalación ha sido muy positiva y altamente eficiente. Desde el primer momento nos hemos sentido acompañados por Thermochip, no solo a nivel de producto, sino también a nivel técnico y humano, algo fundamental cuando se trabaja con sistemas industrializados.
Nos gustaría destacar especialmente la labor de Antonio Domínguez, que se desplazó a obra para formar a todo el equipo en la correcta instalación de los paneles y ha estado pendiente durante todo el proceso, resolviendo dudas y asegurando que la ejecución se realizara conforme al sistema. Este tipo de acompañamiento marca una gran diferencia en obra y aporta mucha seguridad al equipo.
En comparación con los sistemas constructivos tradicionales, el proceso es claramente más sencillo y eficiente. Al venir todo definido y estudiado desde fábrica, sabíamos exactamente dónde debía colocarse cada panel Thermochip, lo que nos permitió optimizar tiempos, reducir errores y minimizar prácticamente el desperdicio de material.
Esta forma de trabajar no solo mejora la productividad en obra, sino que refuerza la idea de que la industrialización bien planteada es sinónimo de control, precisión y calidad final.
Organización y gestión de obra
¿Cómo ha cambiado la planificación, la coordinación y la logística de la obra al trabajar con sistemas industrializados?
R: El uso de sistemas industrializados ha supuesto un cambio muy significativo en la organización y gestión de la obra. Al estar tanto la estructura de steel frame como la envolvente con paneles de Thermochip completamente definidas, calculadas y fabricadas previamente, la obra deja de ser un espacio de improvisación para convertirse en una fase de ejecución precisa.
Cuando los sistemas llegan a obra, el proceso es prácticamente directo: se monta sin pérdidas de tiempo, sin dudas y sin decisiones de última hora, ya que todo está resuelto previamente en fase de proyecto y fabricación, con tolerancias milimétricas. Esto simplifica enormemente la coordinación entre los distintos oficios y reduce de forma drástica los tiempos muertos habituales en la construcción tradicional.
Gracias a este enfoque, podemos planificar desde el inicio del proyecto los plazos reales de ejecución, coordinando suministros y equipos con mucha mayor fiabilidad. El resultado es una obra más ordenada, previsible y eficiente, donde se minimizan las sorpresas y se maximiza el control técnico y económico del proceso.

Resultado y cliente final
¿Han notado diferencias en la satisfacción del cliente final y en la postventa desde que utilizan sistemas industrializados como Thermochip?
R: Sin duda, el uso de sistemas industrializados ha supuesto una mejora muy clara en la satisfacción del cliente final. De hecho, muchos clientes nos buscan precisamente por las ventajas que ofrece este tipo de construcción frente al sistema tradicional.
La reducción de plazos es uno de los factores más valorados: hablamos de tiempos de ejecución prácticamente un 50 % inferiores a los de una obra convencional, lo que aporta tranquilidad y una planificación mucho más fiable para el cliente.
A esto se suma la alta eficiencia energética de las viviendas, especialmente gracias a una envolvente bien resuelta con sistemas como los paneles de Thermochip, que permite reducir de forma significativa el consumo energético necesario para climatizar la vivienda y mejora notablemente el confort interior.
Por último, y quizá lo más importante desde el punto de vista del cliente, es la ausencia de sorpresas económicas durante el proceso. Al trabajar con un sistema industrializado, los costes están definidos desde el inicio, lo que genera confianza, reduce el estrés asociado a la obra y mejora claramente la experiencia global y la postventa.
Visión de futuro
¿Cómo ven el futuro de la construcción industrializada en España y qué papel creen que jugarán sistemas como Thermochip en ese crecimiento?
R: La construcción industrializada en España todavía se encuentra en una fase de crecimiento, especialmente si la comparamos con otros países europeos donde estos sistemas están mucho más consolidados. Aun así, la tendencia es clara: cada vez hay más clientes y promotores que confían en la industrialización y la consideran una prioridad en sus proyectos por razones de plazo, eficiencia y control.
Creemos que el crecimiento vendrá de la mano de una mayor profesionalización del sector, donde arquitectos, constructores y fabricantes trabajemos de forma coordinada. En este contexto, sistemas como los de Thermochip van a jugar un papel clave, ya que ofrecen soluciones fiables, contrastadas y técnicamente muy completas, fundamentales para generar confianza en el mercado.
Desde nuestra posición, entendemos que es responsabilidad de quienes apostamos por la industrialización ser claros, transparentes y pedagógicos con el cliente, explicando el proceso, sus ventajas y sus límites. Solo así se consolidará la industrialización como una alternativa real y no como una moda pasajera: un sistema constructivo sólido, eficiente y preparado para el futuro de la edificación en España
